HISTORIA DE LA CAPOEIRA

Historia de la capoeira: la lucha por la libertad

La historia de Brasil cambió para siempre el 22 de abril de 1500 cuando Pedro Álvares Cabral y su tripulación pisaron por primera vez tierras brasileñas. Un comité de bienvenida indígena les esperaba. En un principio, los portugueses parecieron llevarse bien con ellos, pero pronto empezaron a esclavizar a los nativos como mano de obra para las plantaciones de caña de azúcar. Más adelante empezaron a proveerse del ya activo mercado de esclavos africanos.
Alrededor de 1550 comenzaron a llegar africanos de forma masiva a Brasil procedentes de Angola, Mozambique, Guinea, Sudán y Congo. Poco importaban sus orígenes ni su cultura, todos acababan en los mercados de esclavos, como el de Pelourinho en Salvador de Bahía o el de Ver-o-Peso  en Belém. Cuando en el s. XIX se abolió la esclavitud en Brasil, los africanos que habían entrado en el país sumaban 3,6 millones, aproximadamente un 40% de todos los que llegaron al Nuevo Mundo. 

Los africanos eran valorados tanto por su fortaleza física como por su mayor resistencia a contraer enfermedades. El trato que recibían era absolutamente inhumano, comenzaba por la separación de sus familias y su transporte en condiciones de hacinamiento en navíos negreiros en una travesía que duraba más de un mes. Para aquellos que sobrevivían al calvario de la captura y el viaje, en Brasil sólo les esperaba más sufrimiento y crueldad. El trabajo en las plantaciones caña de azúcar era despiadado, con altas temperaturas y jornadas de hasta 17 horas. Después se retiraban a descansar a las senzalas (barriadas de esclavos) donde sobrevivían en los barracones hacinados en condiciones inmundas. Las enfermedades, la malnutrición y  los abusos eran constantes.
 










La lejanía de África provocó en los esclavos un fuerte sentimiento de unión a pesar de pertenecer a tribus rivales y sus ritos, creencias, bailes y religiones fueron homogeneizándose. La mezcla de catolicismo y tradiciones africanas generó una religión sincrética, conocida hoy como candomblé. Los esclavos disfrazaban sus costumbres prohibidas con una apariencia de santos y rituales católicos. La resistencia a la esclavitud adoptó muchas formas. El sabotaje y el robo eran frecuentes, así como los paros y las revueltas.
Los esclavos durante su poco tiempo libre se reunían e intentaban mantener sus danzas, ritmos y tradiciones africanas. Formaban círculos (rodas) en las que dos hombres se colocaban en el centro para demostrar sus habilidades y entrenarse frente a posibles enfrentamientos contra los capataces en caso de rebelión o huida. En las rodas sonaba la percusión para camuflar la lucha y parecer que danzaban. De este modo se originó la capoeira.
Muchos esclavos lograron escapar de sus amos y terminaron formando quilombos, unas comunidades de esclavos fugitivos que se extendieron rápidamente en zonas poco accesibles. El quilombo más grande fue el de Palmares con una extensión similar a la de Portugal. Fue dirigido por Ganga-Zumba y su yerno Zumbi, que se convirtieron en expertos guerrilleros, repeliendo los ataques portugueses entre 1654 y 1695. Finalmente, fue destruido por Domingues Jorge Velho y un grupo de soldados/exploradores experimentados, conocidos como bandeirantes, que se dedicaban profesionalmente a la trata de esclavos por dinero.

El 13 de mayo de 1888 fue firmada la Ley Áurea por la Princesa Isabel, por la cual se abolió la esclavitud en Brasil. El texto de la Ley Áurea era breve:
Artículo 1: Es declarada extinta, desde la fecha de esta ley, la esclavitud en Brasil.
Artículo 2: Se revocan todas las disposiciones en contrario.
La brevedad de la norma exigía una abolición inmediata e incondicional de la esclavitud, sin prever indemnización alguna y sin establecer medidas prácticas para integrar a los ex esclavos en la sociedad brasileña. Los negros liberados fueron abocados a la más temible de las miserias. El gobierno de Brasil les negó el beneficio de cualquier pedazo de tierra para vivir o cultivar, de escuelas, de asistencia social, de hospitales, entre otros derechos y servicios. La única herencia que obtuvieron de la abolición fue un pasado de maltratos y horror y un presente con los mismos tintes de discriminación y represión. Gran parte de los libertos, después de deambular por calles y terrenos baldíos, se dirigió a las grandes ciudades como Rio de Janeiro, Salvador y São Paulo. Allí establecieron los llamados “barrios africanos”, el precedente de las actuales favelas.
Principalmente en Rio de Janeiro, aparecieron las maltas, agrupaciones de capoeristas organizados jerárquicamente, extremadamente violentos y relacionados con mafias. La capoeira comenzó a utilizarse ya no para luchar contra medios de opresión sino como herramienta de extorsión. A menudo en las rodas se producían disputas que terminaban en muertes y enfrentamientos entre bandas rivales. Esta fue una época oscura para la capoeira y era muy mal vista. Su práctica estaba considerada como crimen según el código penal de la república y era castigada con azotes y prisión. Incluso se llegó a deportar a los capoeiristas a la Isla de Fernando de Noronha. La capoeira decayó hasta prácticamente su extinción aunque se siguió practicando clandestinamente.

En la década de los años 30, Mestre Bimba, considerado el primer pedagogo en la capoeira, desarrollo una nueva variante denominada Capoeira Regional. La capoeira fue legalizada y Bimba fue el primer capoeirista en conseguir registro oficial del gobierno para su academia en 1937, llamada Centro de Cultura Física y Lucha Regional. El hecho de enseñar la capoeira en academias supuso un cambio drástico en el modo de instruirla y en la percepción de la sociedad brasileña. Alumnos blancos de clase media comenzaron a asistir a sus clases. En 1953 realizó una demostración frente al Presidente Getúlio Vargas que quedó tan asombrado que declaró que la capoeira es “la única colaboración auténticamente brasileña para la educación, debiendo ser considerada nuestra lucha nacional”.  
La figura de Mestre Bimba fue un pilar fundamental que ha hecho posible la expansión de la capoeira por todo el mundo. Hoy en día se practica en más de 150 países.  La capoeira se ha convertido en un instrumento de integración social, en la roda no importa el origen, ni la edad, ni la condición física de la persona que lo practica sino el respeto hacia los compañeros.
Recientemente, el año 2008, el Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil reconoció a la capoeira como patrimonio inmaterial de la  cultura brasileña.

Mestre Pastinha

Mestre Bimba